jueves, 23 de diciembre de 2010

Al final... la vida sigue igual

Llevamos poco más de siete años de relación. La verdad es que no me puedo quejar, han sido siete años en los que he sido feliz, siete años que son también de amistad, siete años en los que has sido mi compañero de aventuras y desventuras; a fin de cuentas, son siete años de convivencia que nos han permitido conocernos como si fueramos parientes. Por supuesto ha habido momentos difíciles, los principales son cada vez que una persona se aparece en mi vida y me hace dudar, me mueve, me emociona, me confunde... No han sido demasiados, sólo suficientes; en estos momentos es C. Confiezo que C es distinto (como cada uno lo ha sido en su momento), y a veces, como esta madrugada, me permito soñar despierta con un futuro que sé que no pasará, que no me permitiré tener, que se quedará en ese cajón que lleva la etiqueta "sueños e ilusiones". Porque pese a todos estos años, todos estos amores tiernos e inocentes que me permito, al final de los finales seguimos juntos, sólo tú y yo; y es entonces cuando me enojo conmigo y me cacheteo y me digo "¿para qué tanto desmadre?" "¿para qué ilusionarme con un nuevo amor que dejaré salir por la ventana o correré a patadas por la puerta trasera?" Pero me acepto y sé que es algo que no dejaré de hacer, aunque sea la misma chingadera y, al final, quedemos tú y yo, juntos, y que todo siga igual, hasta un nuevo sueño de amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario